Debí sospecharlo. Y aún no entiendo por qué no lo hice.
Ni siquiera sé cómo es tu coche y hoy he creído verte en todos los que me he cruzado de camino al quiosco. Y al trabajo. Y a casa. Y a las clases de inglés. Y otra vez a casa.
Te he buscado en mi retrovisor. En los intermitentes, en las rotondas. Hasta en el asiento de copiloto de los taxis.
-Mañana te llamo
((Lo cojo, lo miro. Casi le suplico. Pero a mí el silencio de este móvil no me dice nada de que me extrañas.))
-Quiero estar en tu vida todo el tiempo.
((He buscado por los rincones de mi saliva, en las cajas apiladas dentro de mi corazón. En todos los pasillos de mis venas. Y no te encuentro.))
-Vente conmigo si quieres saber lo que es magia.
((No me digas que me he enamorado de un escapista.))