- Pero bueno, cuánto tiempo sin verte… ¿te has hecho ya de la prensa digital, eh? Luego me dirás que te guarde las tazas de Forges…
- Venga, no te quejes. Si te vas a quedar más tranquilo, dame lo de siempre. Pero que sepas que he venido sólo para verte. Bueno, y también a traerte este café. Está justo como a ti te gusta, ¿eh?
- Beh… ya….
- De nada, hombre, de nada. Y ahora dime, ¿qué es eso que tienes ahí?
- De nada, hombre, de nada. Y ahora dime, ¿qué es eso que tienes ahí?
- ¿Esto? esto es…nada!... un montón de papeles.
-Claro, claro. Mañana me invitas tú al café. Y si eso, me cuentas cómo se llama.
-Fuera de aquí, ¡lianta!
Era un castillo. A base de revistas y periódicos, mi quiosquero había construído un perfecto castillo. Sobre lo que parecía la puerta, ocho letras recortadas: P R I N C E S A. Ah, y tenía puesto Kiss FM (el detalle es importante, porque lo sé de buena tinta: de toda la vida, este cascarrabias de 55 con canas a lo George Clooney, es más de Sabina que el propio Panchito Varona)
Yo creo que alguien le tiene frito. Como le pasó al padre de mi amiga.