miércoles, 15 de febrero de 2012

Bucles y espirales.

A veces creo que te inventas a ese amigo al que dices que cuentas que estoy loca por ti. No te conozco bien, ni sé tu verdadero nombre ni cuál es realmente tu vida. Sé que sólo sé cosas a medias. Y cuando me veo a mí misma descubriendo, de repente, otros cabos que no puedo atar, siempre digo lo mismo: A ver, guapa...dónde, dónde coño aprendiste tú a soportar con la cabeza tan alta esta sarta de mentiras.




Sé que sabes que esta contractura que me maltrata el cráneo y la espalda está más retorcida desde que llegaste tú. Y sí, también sé que sabes..........que sé que me engañas.

-Morena, mírame a la cara y dime, ¿qué te doy yo, aparte de disgustos?
-Quizá si cerramos los ojos, y damos media vuelta, esto se acabe para siempre. ((O tal vez siga todo igual))
-No me dejes nunca.
-¿Dónde dices que tienes apuntado el número del fisio?

Tu bucle y mi espiral.
Las malditas dudas que cargan mi espalda y tu pecho son  "por qué" y HASTA CUÁNDO.

Sabes que lo sé, y puede que también sepas que ni siquiera me importa.

((Era cuando Mariela contaba los días para que la tierra se abriera y ae la tragara. A ella. No a él))









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