miércoles, 10 de octubre de 2012

Empezaba por C

Sólo oía el eco de los megáfonos de la estación. Y, más cerca, sus propios pasos, clavándose en el andén. Dentro del bolso, el zumbido del teléfono móvil.

-Empezaba por C, creo, aquel pueblo donde alquilaste esa habitación sin casi ventanas. No me gustan los sitios sin luz.
-¿Por qué quieres recordar?
-En el baño se escuchaba el eco, y no había nadie por las calles.
-¿Dónde quieres llegar?
-El agua de la bañera casi no hacía espuma. Sólo recuerdo vapor, calor y...
-¿Y no estuvo mal?
-Y soledad.


Sólo oía el eco de los megáfonos de la estación. Y más cerca, sus propios pasos, clavándose en el andén. Dentro del bolso, el zumbido del teléfono móvil. Y en su cabeza otra vez: cuándo, cuándo, cuándo. Dónde, dónde, dónde. Pero dónde está la puñetera salida.


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