Nunca me ha costado. Pintarme las uñas mientras escribo un sms. Estar despierta mientras sueño. Leer en tanto que pienso. Hacer traducciones de latín y llorar con el anuncio de El Almendro. O discutir sobre política sin que se me escape la mesa que acaba de quedar libre en este bar tan lleno. Lo de hacer dos cosas a la vez, si te entrenas, no es complicado: como lo de olvidarte y conseguir que me recuerdes toda la vida. Soy una auténtica capulla...cuando quiero.
-Entonces, de lo de mandarte a la mierda, vida mía, me olvido.
Es solo un día del calendario, un cumpleaños, un año nuevo, simplemente un instante en el que sí que CUESTA. Olvidas todo el entrenamiento, bajas la guardia y un acontecimiento pequeño, o grande, te estampa viejos hábitos, recuerdos. Y entonces concluyes: entre las cosas malas, hay cosas buenas que ¿merece la pena? aferrarse....
ResponderEliminarLo peor es cuando tienes las preguntas de un examen sorpresa y ese día... el del examen, te quedas en blanco. Como el más torpe de la clase.
ResponderEliminarEn ese caso, se improvisa, se deja que el cuerpo actúe como esclavo de sus impulsos....
ResponderEliminarcuan razón tenéis.
ResponderEliminarayer fue un día de esos..
Hay que entrenar.
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